lunes, 21 de noviembre de 2016

LA ANTROPOLOGÍA EN LA EDAD MEDIA

En la edad media la antropología filosófica estuvo fuertemente influida por la teología, la edad media fue un periodo teocéntrico, en el que todo gira en torno al concepto de Dios. En la edad media existen dos categorías para  interpretar la realidad: la categoría de creación y la de ser creado. Estos dos conceptos son completamente ajenos a la mentalidad griega, fueron la aportación original al cristianismo
El  hombre se le interpreta por su relación con Dios, la diferencia fundamental con los griegos es que, en estos el hombre es un ser natural con un destino puramente terrenal, no se piensa en una felicidad transcendente.

*CARACTERISTICA:
El hombre a parecer como la criatura suprema entre todo lo creado, ha sido  hecho a imagen y semejanza de Dios, porque ha sido dotado de razón, voluntad y libertad. En el encontramos la inteligencia que es la máxima expresión de su alma espiritual .La naturaleza del hombre  es una naturaleza caída, el pecado y la inclinación natural al pecado llevan a un pensamiento antropológico de tipo negativo en la EDAD MEDIA. La finalidad de la creación es volver a Dios, regresar a su punto de partida, paro lo cual se requiere de una negación profunda de lo material que el origen del mal, el hombre está llamado a darle al orientación espiritual de  toda la creación
Aparece, por tanto, la idea de salvación eterna, esta vida es un tránsito; un camino para conseguir la vida eterna por un medio de la virtud que consiste en obedecer los mandamientos de la ley de Dios y  conduce a la felicidad de la salvación eterna, la vida solo tiene sentido como camino de salvación .lo contrario sería la condenación eterna. (.http/es.wikipedia.org/antropolog%c3%Ada)
En el siglo V se percibe claramente un cambio de mentalidad que se va gestando ya en el bajo Imperio.
la edad media, el hombre es ser creado por Dios a su imagen y semejanza, se le considera compuesto de cuerpo y alma, esta es considerada algo de naturaleza espiritual, libre e inmortal. San Agustín se apoya  en un argumento platónico y dice respecto  Platón; “nadie como platón se ha acercado tanto a nosotros”.
A partir del emperador Cómodo (180-192) se desencadenan fuerzas que socavan el Imperio: la preeminencia de las provincias y su resentimiento por la política económica; las fuerzas militares que apoyan el poder político, los jefes militares son impulsados por sus ejércitos al poder, el comienzo de la incorporación de los germanos a las filas del ejército, la incorporación de los cultos solares (Mitra). Hay un cambio a destacar en las filas militares por la influencia oriental: una mentalidad autocrática que configura el orden político, cede el poder republicano: de Princeps  (primus inter pares) el jefe pasa a ser Dominus (y los demás súbditos); esto ya se evidencia claramente en Diocleciano (285-305) (a la diadema y manto púrpura  de Aureliano le agrega la genuflexión, imitando la autocracia persa).Se agrava esto con una política centralizada y un rígido control estatal (lo que exigía un gran cuerpo burocrático).La concentración de la autoridad llevará a la división del Imperio al morir Teodosio (379-395).Al disgregarse el imperio subsiste aún la idea de unidad romana .La Iglesia (que se modela en su estructura según el esquema del Estado Romano) asumirá este ideal de unidad. (.http/es.wikipedia.org/antropolog%c3%Ada)

Período de transición (s. VI-VIII)

La influencia de Platón y de San Agustín en BOECIO (475-525) es marcada en lo referente a la antropología. Boecio describe al hombre, siguiendo a la tradición, como animal racional y mortal. Admite la composición en él de un cuerpo mortal y un alma inmortal. El alma es intelectual y preexiste al cuerpo, de modo que conocer es recordar, (influencia de Platón). El hombre es libre y la mayor manifestación de la libertad es la adhesión a la voluntad divina.

Sin embargo, a él se debe la definición novedosa, y clásica desde él, de persona: una sustancia individual de naturaleza racional. Esta definición será posteriormente aceptada y defendida por Santo Tomás. Por sustancia se entiende aquí lo que Aristóteles llamaría "substancia primera", es decir, lo que está-en-sí y no inherente en otro. Sustancia individual se dice de aquel ente que estando-en-sí es indiviso en sí mismo e incomunicable a cualquier otro ni como accidente ni como parte de un todo. De naturaleza racional quiere decir que tiene capacidad de pensamiento autoconsciente, reflexivo y abstracto.

Aunque esa definición se siga empleando y no carezca de prestigio, resulta mejorable por varios motivos:

a) Porque la definición es un modo de conocer insuficiente para abordar la persona, y, porque por ser la persona cada quien, es indefinible.

b) Porque la persona no encaja bien en la categoría de sustancia, pues esta palabra sólo designa bien a los seres inertes (modelo hilemórfica).

c) Porque individual indica separación, y la persona es apertura y relación.

d) Porque la persona es más que naturaleza, ya que este término sólo describe bien a los seres con vida meramente biológica. La persona tiene naturaleza, pero no se reduce a ella.

e) Porque lo racional describe en parte a la esencia humana (a la razón y, tal vez por redundancia, también a la voluntad), pero no alude al acto de ser humano: a la persona.



La antropología en la Escolástica (s. XII-XIII)

En el siglo XIII, se aprueban los estatutos de las primeras universidades (2), algunas de las cuales contaban ya con precedentes académicos desde el s. XII. Fueron concebidas como la reunión universal de maestros y discípulos a fin de buscar el saber. Se estudia en ellas las carreras de Teología, Artes (luego Filosofía), Medicina y Derecho. Se reciben en las sedes universitarias los escritos de Aristóteles, que se traducen de nuevo al latín. Los autores contarán desde entonces con ese legado, además de los textos de Platón, la tradición bíblica y patrística, los escritos árabes y judíos, y el magisterio de los profesores precedentes a los que también llaman autoridades. Con esas fuentes, con mucha dedicación y estudio, y su mutua ayuda e influjo, estos autores condujeron este periodo histórico a una de las cumbres del saber, tal vez la más alta, comparable sólo con el periodo griego formado por Sócrates, Platón y Aristóteles (s. V-III a. C.), o con el idealismo alemán desde Kant a Hegel (s. XVIII-XIX d. C.). A este periodo más intenso de la Edad Media se le denomina escolástica. Destaquemos sus figuras más célebres.

ALEJANDRO DE HALES (1185-1245), franciscano, supone un intento de conciliación entre la filosofía de Aristóteles y la de San Agustín y otros Padres de la Iglesia. Acepta la primera, en concreto, la abstracción aristotélica para el conocimiento de lo sensible, y la subordina a la segunda, a la iluminación agustiniana, para el conocimiento de lo espiritual (3). Como distingue netamente entre ser y obrar, no es lo mismo, para él, el alma que sus potencias. El alma es un ente en sí, una sustancia compuesta de materia y forma espirituales (defiende, pues, el hilomorfismo universal), que vivifica al cuerpo, pues se une con él al modo de la forma con la materia. Creada directamente por Dios, el alma posee tres tipos de potencias, las vegetativas, las sensitivas y las intelectuales. Entre las intelectuales señala que el intelecto posible y el agente son dos diferencias del alma. De la inmortalidad del alma da varias pruebas, pero la interpreta como don divino, no como exigencia de la naturaleza humana.

Por la influencia que tendrá en la época conviene citar a AVERROES (1126-1198), quizá el último de los grandes filósofos musulmanes. Aberrees se tomó en serio a Aristóteles, lo cual le valió el título de El Comentador. Mantuvo que el entendimiento posible, es decir, la razón o la inteligencia humana, que estudió también Aristóteles, es único para todo el género humano (4); y por eso actúa en todo hombre, y que no es ni generable ni corruptible. Además de éste, también el entendimiento agente es único para todos los hombres, y como el anterior, eterno. Esta tesis puede resultarnos ahora chocante, pero es fácil de entender a autores más antiguos como PLOTINO (205-270 d. C.) quien afirma: "Antes de nacer al devenir, éramos allá arriba hombres y de alguna manera dioses, almas puras e inteligencias unidas a la substancia entera (...) formábamos parte de un todo (Uno). Pero ahora al hombre se le acerca otro hombre que quiere existir y que nos encuentra (...) se ha juntado al hombre que éramos y nos ha convertido a los dos en un conjunto".

SAN ALBERTO MAGNO (1199/1206-1280), denominado Doctor Universal, dominico, distingue en el hombre, (no en Dios, pero sí también en todo lo creado) entre lo que es (quid est) y el ser (ese), es decir, entre esencia y existencia. Sin embargo, para él, la existencia, (el ese), es accidental y sobreviene como algo extrínseco a la esencia. Como gran biólogo notó que el embrión humano madura progresivamente, pero en su origen está ya todo lo humano, incluida la inteligencia. El alma es la forma sustancial del cuerpo, por eso -frente al pensamiento árabe- es propia de cada quien, pero no se reduce a ser forma del cuerpo, porque las funciones intelectiva y volitiva son independientes de él. Derivado de ello, su inmortalidad cabe demostrarla racionalmente, porque no depende del cuerpo según su esencia. Expuso San Alberto en sentido aristotélico, frente a la interpretación árabe, a la que dedica especialmente un libro, el de La unidad del intelecto contra Aberrees, la diferencia entre entendimiento agente y posible. Los dos entendimientos se distinguen del alma, y entre sí se distinguen como el acto y la potencia. El primero recibe la luz directamente de Dios. Uno y otro son propios de cada persona humana. Que para este autor la persona no es lo mismo que su naturaleza es claro también en atención a cómo describe los hábitos: "aquello por lo que uno obra cuando quiere", es decir, uno tiene dominio sobre su naturaleza, de modo que la puede perfeccionar, usando de esa perfección, del hábito, libremente.

Esplendor de la Escolástica (s. XIII) y Tomás de Aquino (1225-1274)

Conocidos los principales escritos de Aristóteles, los autores de esta época (s. XIII) intentan compaginar esa doctrina con la tradición filosófica y teológica precedente. Las escuelas más importantes son la franciscana, que sigue especialmente a San Agustín, y la dominica, que sigue prioritariamente a Aristóteles. Las aportaciones nucleares de los autores más representativos, San Buenaventura y Sto. Tomás de Aquino, quienes recogen y culminan grandes hallazgos de sus maestros, Alejandro de Hales y San Alberto Magno, son sumamente válidas. Tomás de Aquino revolucionará el pensamiento cristiano al dejar a Platón para seguir más a Aristóteles.

SAN BUENAVENTURA (1217-1274), franciscano, intentó una síntesis armónica de los diversos hallazgos filosóficos de heterogéneas procedencias, Aristóteles, San Agustín, Avicena, Alejandro de Hales, etc., en servicio de la teología. Toma de Aristóteles la alusión al entendimiento agente y posible, que para él no son dos potencias, sino dos diferencias de una única facultad intelectual. Derivado de ello, y de modo parejo a Tomás de Aquino, se enfrenta al averroísmo por mantener que ambos son algo del alma, que es una para cada hombre. Pero dada la insuficiencia del conocer humano para percibir lo espiritual, y siguiendo en esto a San Agustín, mantiene la iluminación de nuestro entendimiento por Dios, es decir, que el alma tiene dos caras, una que mira a los sensible, y otra a lo inteligible, siendo necesaria en esta última la luz divina.

De Agustín de Hipona toma también San Buenaventura la preferencia por la vía interior, más que las pruebas tomadas del mundo, para ascender a Dios. Admite, asimismo, -puede deberse al influjo de Avicena- en el alma cierta distinción entre esencia y existencia, pues dice que está compuesta de aquello por lo que es (quo est) y de aquello que es (quid est). Como Alejandro de Hales sostiene el hilomorfismo universal, y afirma, en consecuencia, que no sólo el hombre es un ser compuesto de materia y forma, sino que incluso el alma es una sustancia compuesta de esos dos principios, pues, según él, si no fuera así, no se distinguiría del Acto Puro. El inconveniente que esta hipótesis acarrea es que le llevará a admitir que tanto en el caso del alma como en el del cuerpo se trata de dos sustancias completas. En cuanto al origen del alma -como su maestro- defiende la creación directa e inmediata por Dios. Y por lo que al alma separada se refiere, no está de acuerdo en decir que sea persona.

Respecto de las potencias del alma su opinión es propia. Entendimiento y voluntad, también la memoria, forman parte de la integridad del alma pero no se identifican radicalmente con ella. Ahora bien, tampoco en sus escritos aparece clara la real distinción entre ellas y el alma. En eso San Buenaventura busca la imagen trinitaria en las tres potencias. Señala, además, la superioridad de la voluntad, asunto que posteriormente encontrará eco en Escoto. Basa la inmortalidad del alma en el deseo natural de felicidad.

SANTO TOMÁS DE AQUINO, el Doctor Angélico, dominico, a lo largo de su ingente obra pese a su corta vida (5), desconfió del prestigio que en la filosofía árabe se otorgó a la sustancia, especialmente cuando se intenta predicar ésta de las personas. Por eso llega a afirmar que son supersubstanciales. Descubrió lo real que está por encima del orden sustancial. En efecto, estableció clara y certeramente la distinción entre esencia y existencia, en todo lo creado. Esa división la aplica al alma humana y le permite discernir en ella lo que se comporta como acto de lo que se comporta como potencia (6). A lo que se comporta como acto, que es el acto de ser, se le puede llamar persona, y por ello distingue netamente entre la persona y su naturaleza (7). Explicará la unión de alma y cuerpo acudiendo a la idea de "sustancia incompleta". El alma humana es sustancia incompleta destinada a formar con el cuerpo una única naturaleza o principio de acción. Por eso, en cierto sentido, el hombre es más digno que el alma en cuanto que es más completo. Sólo el hombre es persona, no lo es el alma de por sí, aunque pueda subsistir con independencia del cuerpo.

Tomás de Aquino crítica al platonismo afirmando que la unión del alma y el cuerpo no es accidental (como el marino y la nave) sino que forman una sola sustancia. Por lo mismo niega la preexistencia del alma: "Algunos filósofos antiguos sostuvieron que las almas habían sido creadas, al principio, aparte del cuerpo. La causa de ese error se debía a que esos filósofos admitían que el alma estaba unida al cuerpo de una manera accidental, como el marinero a su barco, o el hombre a sus vestiduras. Por eso Platón enseñaba que el hombre es una alma "revestida" de un cuerpo" (8). Pero también supera a Aristóteles al afirmar que el alma es una forma que no depende del cuerpo en lo que respecta a su existencia. De este modo es posible explicar la inmortalidad del alma, pues Aristóteles explica bien la unidad de alma y cuerpo pero deja difícil el camino para explicar la subsistencia del alma separada.

En el plano natural notó Tomás de Aquino que con sólo el cuerpo no podemos explicarnos la vida, pues hay cuerpos muertos. El principio que anima a los vivientes lo llamamos alma, que no es otra cosa que la vida. El vivir del hombre es intelectual, racional y libre. Descubre la espiritualidad del alma a raíz de las potencias y de ahí deduce también la inmortalidad. Muestra que es forma única del cuerpo, y que no se reduce a sus potencias, es decir, que hay distinción real entre ella y sus facultades. Mantiene la superioridad del intelecto sobre la voluntad (intelectualismo). Afirma la creación del alma inmediatamente por Dios. Frente al averroísmo defiende que entendimiento agente y posible, pese a ser distintos, se dan en cada persona; son propios de cada quién.

La influencia de Tomás de Aquino, uno de los pensadores más profundos de la humanidad, ha sido ingente a lo largo de la historia de la filosofía, dando lugar a una corriente de pensamiento denominada tomismo. Multitud de comentadores de todos los tiempos se han hecho cargo de su legado, y su autoridad doctrinal ha quedado sucesivamente reafirmada

EL HOMBRE DE LA EDAD MEDIA!!
La concepción antropológica de la edad media tiene como base principal las ideas teológicas de la Iglesia; así pues la concepción del hombre que va a predominar durante gran parte del Medioevo va a ser la concepción cristiana.

La antropología medieval en el plano religioso o teológico está marcada por la concepción natural: el hombre es una criatura salida de la mano de Dios y todo lo que este realice está orientado al cumplimiento del querer o voluntad de Dios.

Filosóficamente, esta antropología lleva los rasgos del pensamiento Platónico-Aristotélico.

La práctica de las virtudes Platónico-Aristotélicas es entendida en el contexto medieval de carácter religioso, como virtudes cristianas. La antropología medieval está referida como antropología cristiana es decir: el hombre es concebido o entendido religiosamente bajo la imagen de Jesucristo, quien lo redime, librándolo de sus ataduras materiales y mundanas; es un hombre visto más referido a lo divino o sobrenatural, supersticioso, llamado a cultivar más su dimensión espiritual que la llamada dimensión material.


El filósofo por excelencia de la edad media cristiana es San Agustín, de modo que mucho de la antropología cristiana va a venir de San Agustín.

Para este filósofo el hombre está compuesto por dos sustancia, el cuerpo (que es la parte material) y el alma (que e s la parte espiritual) Agustín (que antes de ser cristiano fue maniqueo), no pudo librarse del dualismo antropológico, pues para el hombre era un alma dentro de un cuerpo, es decir, lo que más valor va a tener es la parte espiritual. La parte material no es negativa, sin embargo no es tan importante porque el hombre es ante todo su alma.


En el siglo XII hace su aparición otro gran filósofo: Santo Tomás de Aquino, este filósofo dice que el hombre es una sustancia compuesta de cuerpo y alma, el intenta subsanar el dualismo de san Agustín diciendo que el Alma es forma sustancial del cuerpo, es decir, es la que hace que un cuerpo sea hombre, de modo que el cuerpo sin el alma no es hombre, y el alma sin el cuerpo tampoco es hombre (Para san Agustín si, pues el alma sin el cuerpo es el hombre). Cuando el hombre muere se separa el alma de su cuerpo, pero el alma, a diferencia del cuerpo, si puede subsistir sin el cuerpo, cuando Dios vuelva resucitara la carne y las almas se unirán nuevamente a los cuerpos y serán hombres nuevamente.

Las dos corrientes antropológicas más fuertes en el Medioevo son la de san Agustín que sostenía un dualismo antropológico pues el alma y el cuerpo son sustancias distintas, el alma es lo más humano, en cambio el cuerpo no. Para santo Tomás el alma es la forma sustancial del hombre, de modo que ni el cuerpo solo es hombre ni el alma sola es el hombre es la unión de alma y cuerpo lo que hace que exista un hombre.
Ya hemos dicho que los filósofos medievales comprendieron al hombre como una creación de Dios. De hecho pensadores como Xavier Zubiri, consideran que en el fondo la inquietud medieval no es ajena en lo absoluto a la vida humana:

"A nadie se le oculta la gravedad suprema del problema de Dios. la posición del hombre en el universo, el sentido de su vida, de sus afanes y de su historia, se hallan internamente afectados por la actitud del hombre antes este problema.

Ante él pueden tomarse actitudes no solamente positivas, sino también negativas; pero en cualquier caso el hombre viene íntimamente afectado por ellas."

Xavier Zubiri, Naturaleza, historia, Dios.

El poder del cristianismo y el pensamiento medieval.

La fe cristiana logro un espectacular crecimiento por todo el Imperio romano. Desde San Pablo, y sus continuos viajes (hacia el año 40 de nuestra era) afirmándose en el año 313 con el Edicto de Milán que la convirtió en la Iglesia "oficial" del Imperio. Sin embargo, su verdadera consolidación como un poder se da tras la caída del imperio y las subsecuentes invasiones de los pueblos llamados "bárbaros", que terminaron (vía el pueblo franco) convirtiéndose al cristianismo y cediéndoles las tierras conquistadas. Este poder absoluto se extendería sin cuestionamientos hasta el siglo XV.

De esta manera hay que entender que el pensamiento medieval esta intrínsecamente ligado a este período de poder y señorío eclesial. Su problema fundamental es la relación del mundo y del hombre con Dios y con la visión cristiana de Dios, propiamente. Para muchos el resultado de la época medieval es un pensamiento oscuro y poco trascendente o bien superado, sin embargo, sus principales autores y pensamientos impregnan la cultura actual, y en particular lo referente al hombre. Por ello es importante revisar los planteamientos de San Agustín y de Santo Tomás de Aquino. Sin embargo no podemos menospreciar los primeros siglos del
La unidad estructural del hombre.

El judaísmo palestino del siglo I, influyó en el pensamiento cristiano sobre el hombre. El judaísmo no puede entender la dualidad cuerpo-alma. Para ellos existían dos órdenes distintos: basar y ruaj (carne y espíritu) complementados estructuralmente. Ambos en el  orden de los goim y de la gracia. Si bien las influencias griegas en el libro de la Sabiduría 9, 15, parecieran dar cuenta de un dualismo o bien la postura de Filón de Alejandría interpretando el Génesis, hablando de la "doble creación" ( un hombre pre-terrenal (idea)). La verdad es que en el Nuevo Testamento la antropología presente, apunta a la idea tradicional judía de la unidad, por ejemplo en  1 Corintios, 15, 44-49, Pablo establece que no hay un ser preexistente. Para él no hay dualismo cuerpo-alma, sino a nivel de la localidad terrestre-cielo, más a nivel escatológico, más que ontológicos.

Otra gran influencia del pensamiento medieval es la que va desde el 65 d.C.hasta fines del siglo I. Es en este período que paulatinamente se va abandonando la teología judía y se van desarrollando más encuentros con el helenismo, sin romper eso si, con la idea de que el hombre es una sustancia estructuralmente compuesta de cuerpo y alma y no algo separado. A estos primeros pensadores cristianos les tocó la difícil transición de un mundo hebreo y sémita al mundo helenista, con la consecuente crisis en los modos de pensar y expresar los problemas. La cada vez mayor tensión fu dando paso a la dualidad por sobre la unidad, pero recurrente se intentaba salvar esta idea.


San Agustín, el eterno buscador de la verdad.

Su insaciable búsqueda de la verdad le llevo a su conversión al cristianismo. Para él fe y razón no son contrapuestas sino que se complementan. Y es que hay una sola Y única verdad (nivel teórico de la relación) y la necesidad defender la racionalidad del cristianismo y el neoplatonismo que entiende a las verdades inmateriales como objeto propio del conocimiento.

Su búsqueda de la verdad estuvo enfrentada a la diversidad de las llamadas herejías de la época:

Maniqueísmo (dos principios originarios, bien y mal)

Donatismo: separación estado-iglesia.

Pelagianismo: el hombre compra el cielo con sus obras no por la Iglesia.


La Antropología Agustiniana.

Su pensamiento filosófico tiene una clara influencia platónica, por lo cual algunos no dudan en hablar de un neo-platonismo. Para Agustín, el hombre, es un "alma racional que tiene un cuerpo mortal y terreno para su uso". De esta manera el alma en Agustín es una sustancia dotada de razón que domina y rige al cuerpo. De hecho tiene tres funciones: La memoria, el entendimiento y la voluntad. Asi lo esencial al hombre es el alma y el cuerpo es un elemento prescindible. Por tanto el no entiende al cuerpo como "cárcel del alma", en principio.

Pero por el pecado original, las cosas cambian. El alma se vuelve hacia la materia y el cuerpo se convierte en cárcel del alma. Sólo puede ser liberada por la gracia de Dios. Sin embargo el ser humano no pierde su libre albedrío.

El hombre a través de su memoria posibilita su vida interior, pues la inicia en ella. por el amor culmina el movimiento del alma. Es decir él se encuentra entre la tradición bíblica (unidad cuerpo y alma) y la tradición filosófica (dualismo platónico).



Santo Tomás de Aquino.

Pensador del siglo XIII influenciado por el pensamiento aristotélico al que tuvo acceso por los autores árabes. Busco el equilibrio entre fe y razón. Considera que el hombre es un ser ubicado en el mundo, del cual es parte y en el que ocupa un lugar.

Ese lugar está situado en el culmen de lo material y espiritual, por lo cual le da sentido a todos los demás seres de la naturaleza. Concibe que el hombre es un todo constituido por la unión inseparable del cuerpo y el alma. Sin embargo entiende que el alma es individual e inmortal y creada por Dios, está en todo el cuerpo y requiere de éste para manifestarse. Concibe una serie de funciones intelectivas y apetitivas, que le permiten al hombre conocer por lo sentidos, pensar, vivir por instinto, querer y moverse.


Sus influencias.

De Platón:

a. La idea de participación.
b. La idea de la "causalidad ejemplar".
c. La idea de los "grados del ser y la perfección".

De los árabes y judíos:

a. La distinción entre existencia y esencia.

De Aristóteles:

a. La teoría de la sustancia.
b. La teoría de la materia y forma.
c. La teoría de la potencia y el acto.
d. La teoría de las cuatro causas.


Su antropología.

Para Tomás de Aquino algo estaba claro: Dios es el creador del universo desde la nada, no forma parte de éste mundo por tanto no entra en contacto con él. Esto sólo se puede conocer por revelación.

Por su parte entiende que el ser humano está compuesto de alma y cuerpo. Para él el alma es la forma del cuerpo, principio radical de vida y es independiente del cuerpo.

Otro aspecto importante en el planteamiento del aquiétense es el cómo conocemos. Para él esto se da:


a. Por la captación de las imágenes de las cosas sensibles, es decir parte de los datos sensibles.

b. Se ilumina y abstrae las esencia oculta en las imágenes, lo que él llama conocimiento agente.

c. Se conoce produciendo el concepto y el juicio, es decir el entendimiento posible.


El fin último del ser humano.

Para Tomás de Aquino el fin último del ser humano es el conocimiento de Dios. Y esto en la medida que todo está ordenado a Dios.


El pensamiento crítico de Guillermo de Ockham.

Guillermo de Ockham desarrolla un sistema que rompe con el planteamiento de Aquino. Para él, basándose en el voluntarismo y el nominalismo. Este pensamiento establece que Dios, el alma, la creación, son indemostrables. Hace una crítica de la metafísica y al orden moral basado en la voluntad divina, aboga además por la separación del estado y la iglesia.



El Renacimiento.

Esta etapa supone una ruptura y continuidad con la edad media. Ruptura con el orden teológico que había dominado el ambiente medieval. Continuidad porque mantiene la rehabilitación ontológica del ser humano, el hombre tiene un destino más allá de lo terreno.

En el renacimiento se mira al hombre en sí mismo tomando en consideración la dignidad que en la edad media se le había concedido, pero ya no se mira desde la teología sino desde las posibilidades humanas. Lo humano aparece como una realidad (hecho) y un valor en sí mismo.

Se descubre al otro en cuanto otro, en un ambiente en el que se abandona los esquemas medievales  y se buscan nuevos horizontes explicativos de la realidad humana. De hecho:

a. Se abre a la pregunta por el ser humano en su realidad y en sus posibilidades concretas.
b. Una actitud crítica ante uno mismo y el otro aparece como parte configuradora de la realidad personal. Aunque ese otro claramente es el otro clásico.
c. El encuentro con el otro americano, causo un trauma brutal en Europa. El reconocimiento de la humanidad de los americanos originales contrastaba con la actitud brutal de la conquista.
d. Lo clásico se toma como referente. Este es el punto de inflexión fundamental pues el hombre se erige como artífice de sus destino, de su vida y de su mundo.
e. Frente al hombre como fruto de la acción divina se erige el hombre artista de su realidad.
f. Frente a la fe reinante en el medioevo, en el renacimiento reina la razón, la conciencia y el conocimiento.
g. El hombre más que un ser espiritual es un ser material. Potencia más sus cualidades que sus atributos recibidos.
he términos generales, la idea del renacimiento se centró más en la búsqueda de valores a seguir que encontró en los cánones clásicos.
i. Por otro lado el renacimiento verá el surgimiento de una nueva clase social, la burguesía, la ampliación del espacio de interacción social, que construyen unas relaciones de utilidad más que de necesidad, un nuevo modo de arte, nuevos modos de intercambio comercial.
j. La ampliación de su espacio tiene una dimensión planetaria, los grandes descubrimientos geográficos amplían el horizonte conocido, el hombre se siente conquistador.
k. Van surgiendo nuevos modos de producción y esto rompe con las relaciones humanas con el tiempo, se necesita la precisión.
l. La actividad humana es capaz de transformar su entorno, de cuestionarlo de rehacerlo. El hombre debe vivir bien en la tierra y no prepararse para vivir en el cielo.
m. Lo humano es totalmente divino y no existe una dualidad entre lo divino y lo mundano.
ñ. El hombre es capaz de hacer cualquier cosa... "has lo que quieras" se transforma en una máxima que aplicada a la política será "el fin justifica los medios".
''Antropología Filosófica'' en la edad media
Santo Tomas de Aquino, fue el filósofo más grande y más importante de la Alta edad Media, vivió desde 1225 al 1274. Nació en la pequeña ciudad de Aquino, entre Roma y Nápoles.
Trabajo como profesor de filosofía en la universidad de Paris y Fue Teólogo.
Una de las cosas más importantes que realizo Santo Tomas, fue Cristianizar a Aristóteles, de la misma manera que San Agustín había cristianizado a Platón.
Tomas de Aquino Pensó que no tenía por qué haber una contradicción entre lo que nos cuenta la filosofía o la Razón y lo que nos revela la Fe. Opinaba que Además de los “dogmas de Fe” Existían una serie de “verdades Teológicas naturales” a las que se pueden llegar tanto a través de la religión cristiana o fe como a través de la razón innata o natural.
El Imperio Romano se dividió en dos: el imperio romano occidental, con Roma en el centro y el imperio romano oriental, con la ciudad de Constantinopla como capital.
En el año 410 Roma fue saqueada por pueblos bárbaros, y en el 476 todo el estado romano oriental subsistió como estado.
El antiguo Imperio Romano se dividió en tres zonas culturales, Europa Occidental (cultura cristiana de lengua latina cuya capital se encuentra en Roma) Europa Oriental (cultura cristiana de lengua griega y con Constantinopla como capital, Bizancio), y norte de Afrecha y el Oriente Medio (cultura musulmana, lengua árabe)
En la edad media la antropología filosófica estuvo fuertemente influida por la teología, la edad media fue un periodo teocéntrico, en el que todo gira en torno al concepto de Dios. En la edad media existen dos categorías para interpretar la realidad: la categoría de creación y la de ser creado. Estos dos conceptos son completamente ajenos a la mentalidad griega, fueron la aportación original al cristianismo.
Tras la muerte de Mahoma en 636, el oriente medio y el norte de África fueron conquistados por el Islam, al igual que España y la ciudad helénica de Alejandría. Es por esto que gran parte de la ciencia griega fue heredada por los árabes. Estos últimos fueron los más importantes en ciencias como matemáticas, química, astronomía o medicina.

Los filósofos de la edad media creían que el cristianismo era lo verdadero.
La filosofía medieval se basó en el cuestionamiento de que si era compatible la Fe y la iglesia, con la Razón. Los dos Filósofos más importantes de este periodo fueron San Agustín y Santo Tomas de Aquino.
La naturaleza del hombre es una naturaleza caída, el pecado y la inclinación natural al pecado llevan a un pensamiento antropológico de tipo negativo en la edad media. La finalidad de la creación es volver a Dios, regresar a su punto de partida, paro lo cual se requiere de una negación profunda de lo material que el origen del mal, el hombre está llamado andarle al orientación espiritual de toda la creación.
El hombre se le interpreta por su relación con Dios, la diferencia fundamental con los griegos es que, en estos el hombre es un ser natural con un destino puramente terrenal, no se piensa en una felicidad transcendente.
La influencia de Platón y de San Agustín en BOECIO es marcada en lo referente a la antropología. Boecio describe al hombre, siguiendo a la tradición, como animal racional y mortal. Admite la composición en él de un cuerpo mortal y un alma inmortal. El alma es intelectual y preexiste al cuerpo, de modo que conocer es recordar,(influencia de Platón). El hombre es libre y la mayor manifestación de la libertad es la adhesión a la voluntad divina. La influencia de Tomás de Aquino, uno de los pensadores más profundos de la humanidad, ha sido ingente a lo largo de la historia de la filosofía, dando lugar a una corriente de pensamiento denominada tomismo. Multitud de comentadores de todos los tiempos se han hecho cargo de su legado, y su autoridad doctrinal ha quedado sucesivamente reafirmada
San Agustín Nació en el 354 A.C en la ciudad de Tagaste, en el norte de África murió en 430. Paso por muchas religiones y corrientes filosóficas  antes del cristianismo. En un principio fue Maniqueo, una secta religiosa y una doctrina de salvación, mitad religiosa y mitad filosófica, muy tipica de la Antigüedad tardía. Los Maniqueos creen que hay un bien y un mal, a diferencia de otras religiones, que creen que el mal es la ausencia del Bien, y que las dos luchan, pero que ninguna es mejor que la otra.
Luego fue Estoico, donde no existía esa fuerte separación entre el bien y el mal. Más tarde se hizo neoplatónico.
El neoplatonismo cree que la existencia tiene una naturaleza divina. Al viajar a Milán, San Agustín, descubre el cristianismo

Fue un padre de la iglesia, ya que llevo la filosofía griega de platón, a la nueva época
SAN BUENAVENTURA (1217-1274), franciscano, intentó una síntesis armónica de los diversos hallazgos filosóficos de heterogéneas procedencias, Aristóteles, San Agustín, Avicena, Alejandro de Hales, etc., en servicio de la teología. Toma de Aristóteles la alusión al entendimiento agente y posible, que para él no son dos potencias, sino dos diferencias de una única facultad intelectual. Derivado de ello, y de modo parejo a Tomás de Aquino, se enfrenta al averroísmo por mantener que ambos son algo del alma, que es una para cada hombre. Pero dada la insuficiencia del conocer humano para percibir lo espiritual, y siguiendo en esto a San Agustín, mantiene la iluminación de nuestro entendimiento por Dios, es decir, que el alma tiene dos caras, una que mira a los sensible, y otra a lo inteligible, siendo necesaria en esta última la luz divina.
Antropología  Medieval

La filosofía dada en Europa y el Oriente Medio durante el período conocido como Edad Media, periodo que se extiende desde la caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V d. C. hasta el descubrimiento de América en el año 1492 d.C.


A diferencia de lo que había ocurrido con la filosofía griega, que había centrado su reflexión en torno a la determinación del objeto, la filosofía medieval centrará su interés en Dios. La filosofía helenística había dado una orientación práctica al saber, dirigiéndolo hacia la felicidad del hombre.  Frente a la inicial hostilidad hacia la filosofía manifestada por algunos de los primeros padres apologistas cristianos, sus continuadores encontrarán en la filosofía, especialmente a partir del desarrollo del neoplatonismo de Plotino, un instrumento útil, no sólo para combatir otras religiones o sistemas filosóficos, sino también para comprender, o intentar comprender, los misterios revelados. Surge de ahí una asociación entre filosofía y cristianismo o, más en general, entre filosofía y religión, que pondrá las bases de la futura filosofía medieval, entre los cristianos, los musulmanes y los judíos.

La fe, que suministra las creencias a las que no se puede renunciar, tratará de entrar en diálogo con la razón. La inicial sumisión de la razón exigida por la fe, dejará paso a una mayor autonomía propugnada, entre otros, por Santo Tomás de Aquino, que conducirá, tras la crisis de la Escolástica, a la reclamación de la independencia de la razón con la que se iniciará la filosofía moderna.


San Agustín de Hipona


Biografía
Nace en África del Norte en 354, hijo de Patricio y Santa Mónica. El tuvo un hermano y una hermana, y todos ellos recibieron una educación cristiana. Su hermana llegó a ser abadesa de un convento y poco después de su muerte San Agustín escribió una carta dirigida a su sucesora incluyendo consejos acerca de la futura dirección de la congregación. Esta carta llego a ser posteriormente la base para la “Regla de San Agustín”, en la cual San Agustín es uno de los grandes fundadores de la vida.
Luego de la muerte de su madre, San Agustín regresó al África. El no deseaba otra cosa sino la vida de un monje. Un día San Agustín fue a la ciudad de Hipona en África, y asistió a una misa. El Obispo, Valerio, quien vio a San Agustín allí y tuvo conocimiento de su reputación por su santidad, habló fervientemente sobre la necesidad de un sacerdote que lo asistiera. La congregación comenzó de esa manera a clamar por la ordenación de San Agustín. Sus plegarias pronto fueron escuchadas. A pesar de las lágrimas de San Agustín, de su resistencia y de sus ruegos en oposición a dicho pedido, el vio en todo esto la voluntad de Dios.

Concepción Antropología
San Agustín Considera que Dios creó el mundo de la nada. Esta es una idea bíblica. Los griegos tendían a pensar que el mundo existió siempre. Pero él opinaba que antes de que Dios creara el mundo, las ideas existían en los pensamientos de Dios. Incorpora de esta manera las ideas platónicas en Dios, salvando así al pensamiento platónico de las ideas eternas.

Este personaje recurre al neoplatonismo y opina que el mal es la ausencia de Dios, el mal no tiene existencia propia, es algo que no es, porque la creación de Dios es en realidad solo buena. El mal se debe a la desobediencia de los hombres.

En la antropología agustinista, el hombre no es un compuesto sustancial de cuerpo y alma, si no que es esencialmente es un alma que sirve de cuerpo, lo posee y lo gobierna. El alma es creada directamente por Dios en cada caso; por esta razón ella siempre estará tendiendo hacia él como su centro de gravedad.

Obras
San Agustín fue un escritor prolífico, que escribió más de cien títulos separados. Según lo mencionado anteriormente, San Agustín escribió su famosa autobiografía titulada Confesiones.  El mismo escribió además un gran tratado durante un período de 16 años titulado Sobre la Trinidad, meditando sobre este gran misterio de Dios casi diariamente. San Agustín escribió además la Ciudad de Dios, que comenzaba como una simple y breve respuesta a la acusación de los paganos de que el Cristianismo era el responsable de la caída de Roma.
Entre las obras más importantes estaban:
Actas del debate con el maniqueo Fortunato Actas del debate con el maniqueo Félix Actas del debate con el donatista Emérito Actas del proceso a Pelagio La adivinación diabólica Anotaciones al libro de Job. A Orosio, contra los priscilianistas y origenistas La bondad del matrimonio La bondad de la viudez Carta a los católicos sobre la secta donatista (La unidad de la Iglesia) Cartas (1º) 1-123 Cartas (2º) 124-187Cartas (3º) 188-270 La catequesis a principiantes La ciudad de Dios Contra la mentira Contra los académicos El combate cristiano Comentario al Génesis en réplica a los maniqueos Comentario literal al Génesis Comentario literal al génesis ( incompleto) Comentarios a los salmos ( 1º) 1-40 Comentarios a los salmos ( 2º) 41-75 Comentarios a los salmos ( 3º) 76-117 Comentarios a los salmos ( 4º) 118-150Concordancia de los evangelistas Las confesiones Consecuencias y perdón de los pecados, y el bautismo de los niños La continencia La corrección y la gracia De las costumbres de la Iglesia Católica y de las costumbres de los maniqueos Cuestiones diversas a Simpliciano Cuestiones sobre el Heptateuco Debate con Maximino, obispo arriano La devastación de Roma La Dialéctica Diecisiete pasajes del Evangelio de Mateo La dimensión del alma La doctrina cristiana El don de la perseverancia Las dos almas del hombre El espejo de la Sagrada Escritura El espíritu y la letra Exposición de algunos textos de la Carta a los Romanos Exposición de la Carta a los Gálatas Exposición incoada de la carta a los Romanos La fe en lo que no se ve La fe y el Símbolo de los apóstoles La fe y las obras La gracia de Jesucristo y el pecado original La gracia y el libre albedrío.

Textos de San Agustín
Ama a Dios, y haz lo que quieras. –Sermón acerca de Juan 1, 7:8.
Nada conquista excepto la verdad y la victoria de la verdad es el amor.”-Sermones 358, 1.

Victoria veritatis est caritas.
El amor es la belleza del alma.
Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé. Tú me has llamado, y me has llamado insistentemente, y has suprimido mi sordera. Tú has brillado con luz y has puesto mi ceguera a volar! Tú has emanado fragancia, y me he quedado sin aliento, y he suspirado por ti. Te he conocido, y he tenido hambre y sed de Ti Tú me has tocado, y he sido encendido por tu paz.” -Confesiones, Capítulo 1.
¡Oh verdad, verdad, cómo suspiraba ya entonces por ti desde las fibras más íntimas de mi corazón!
¡Pobre de mí, que me creí apto para el vuelo, abandoné el nido y caí antes de poder volar!

La medida del amor es el amor sin medida

¿Los hombres salen a hacer turismo para admirar las crestas de los montes, el oleaje de los mares, el copioso curso de los ríos, los movimientos de los astros. Y, sin embargo, pasan de largo de sí mismos.


San Anselmo de Canterbury

 
Biografía
Nació el año 1033 en Aosta (Piamonte). Ingresó en el monasterio benedictino de Le Bec, en Normandía, y enseñó teología a sus hermanos de Orden, mientras adelantaba admirablemente por el camino de la perfección. Trasladado a Inglaterra, fue elegido obispo de Canterbury y combatió valientemente por la libertad de la Iglesia, sufriendo dos veces el destierro. Escribió importantes obras de teología. Muere en el año 1109.


Concepción Antropológica
San Anselmo había presentado ya algunos argumentos sobre la demostración de la existencia de Dios, acompañando a otras reflexiones de carácter marcadamente teológico. La demostración que nos ofrece en el "Proslogion" fue motivada, según sus propias palabras, por la petición de sus compañeros benedictinos de reunir en un solo argumento la fuerza probatoria que los argumentos presentados en el "Monologion" ofrecían en conjunto. Con esta prueba, conocida como "argumento ontológico", San Anselmo pretende no sólo satisfacer dicha petición sino también dotar al creyente de una razón sólida que el confirme indudablemente en su fe.
El argumento se desarrolla, pues, a partir de una definición de Dios que, a juicio de San Anselmo, puede ser comprendida y aceptada por cualquiera. En un segundo momento se centra en el análisis de esa misma idea y en sus implicaciones, recalcando el absurdo que resultaría de concebir mentalmente un ser perfecto y negarle la mayor perfección: la existencia. Concluye afirmado la existencia necesaria de Dios como una exigencia de la razón para evitar tal absurdo.

Obras
Origen del alma
Proslogion
De veritate
De libero arbitrio
De casu diaboli
De gramático
Cur Deus bono
De fide Trinitatis
Meditaciones
De concordia praescientiae et praedestinationis




Texto de San Anselmo
´´creemos que tú eres algo mayor que lo cual no puede pensarse cosa alguna. Ahora, ¿acaso no existe esta naturaleza, porque dijo el necio en su corazón: no hay Dios? (Salmos XIII, 1). Pero por cierto ese mismo necio, cuando oye lo que estoy diciendo, es decir algo mayor que lo cual no puede pensarse cosa alguna, entiende lo que oye y lo que entiende está en su entendimiento, aun cuando no entienda que ese algo existe. En efecto una cosa es la presencia de algo en el entendimiento, otra cosa es entender que ese algo existe. Así, cuando el pintor piensa con anticipación el objeto que está por hacer, ya lo tiene en su entendimiento, pero no entiende todavía como existente algo que no ha sido hecho aún. En cambio, cuando ya lo ha pintado, primero lo tiene en su entendimiento y, además, entiende como existente la cosa que hizo. Luego el mismo necio ha de convencerse de que existe en el entendimiento algo mayor que lo cual no puede pensarse cosa alguna, porque oyéndolo lo entiende, y todo lo entendido está en el entendimiento. Y por cierto, aquello mayor que lo cual es imposible pensar nada no puede estar en el entendimiento sólo. En efecto, si estuviera en el entendimiento sólo, podría pensarse que existe además en realidad, lo que sería algo, mayor. Luego si aquello mayor, que lo cual no puede pensarse cosa alguna está en el entendimiento sólo, aquello mismo mayor que lo cual nada puede ser pensado viene a ser algo mayor que lo cual es posible pensar algo: y esto, evidentemente, no puede ser. Luego, a todas luces, existe algo mayor que lo cual no se puede pensar cosa alguna, tanto en el entendimiento como en la realidad.

Santo Tomás de Aquino:


Biografía
Nació en Roccasecca, cerca de Aquino, Nápoles.  El hijo menor de 12 hijos del Conde Landulf de Aquino.  Sus primeros estudios fueron con los benedictinos en Montecassino, cerca del castillo de sus padres.
Continúa por cinco años en la Universidad de Nápoles.  Allí supera a todos sus compañeros y se demuestra su portentosa inteligencia. Conoce a los Padres Dominicos (comunidad recién fundada) y entra con ellos pero su familia se opone. Trata de huir hacia Alemania, pero por el camino lo sorprenden sus hermanos, lo apresan en el castillo de Rocaseca por dos años.  Aprovecha el tiempo en la cárcel estudiando la Biblia y la teología.
Los hermanos, al ver que no logran convencerle contra su vocación, le envían a una mujer de mala vida para que lo haga pecar. Tomás la confronta con un tizón encendido y la amenaza con quemarle el rostro si se atreve a acercársele.  La mujer huyó espantada.
Después de su liberación, Tomas fue enviado a Colonia, Alemania, donde estudió bajo el Padre Dominico San Alberto Magno.  Los compañeros al, ver a Tomás tan robusto y silencioso, lo tomaron por tonto, por lo que le pusieron como apodo: "El buey mudo".

Concepción antropológica

Asume la teoría hilemórfica de Aristóteles. El hombre está formado por materia y por forma (alma, esencia), y su relación es substancial, es decir: ambas son necesarias para constituir la substancia humana. Sin embargo, estos dos componentes esenciales del ser vivo no son absolutamente separables, como posteriormente afanaría Descartes. El alma necesita del cuerpo para poder así, realizar todas las funciones de la actividad sensitiva, vegetativa e intelectiva ( el hombre no posee ideas innatas y forma sus ideas a partir del mundo sensible).

El alma humana creada por Dios es inmortal y está destinada a permanecer unida al cuerpo. Ahora bien, esta unión del alma con la materia no constituye ninguna cárcel como había señalado Platón.


Obras

- "De principiis naturae". (Sobre los principios de la naturaleza). Consideraciones sobre la naturaleza basadas en los libros I y II de la Física de Aristóteles.
- "De Veritate". (Cuestión disputada sobre la verdad).
- "Suma Contra Gentiles". (Comenzada en París)
- "De Potentia". Cuestión disputada sobre la potencia. (Comenzada en Roma).
- "De Malo". Cuestiones disputadas sobre el mal. (Roma).
- Comienza la "Suma Teológica".
- "De Spiritualibus Creaturis". (Sobre las criaturas espirituales).
- "Sententia super De Anima". (Comentario al "De Anima" de Aristóteles).

Textos Santo Tomas
Teme al hombre de un solo libro.

Es evidente que existe la verdad. Porque el que niega que existe la verdad, conoce que la verdad existe. Si, pues, no existe la verdad, es verdad que la verdad no existe.

El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan sólo el principio pasivo.

Como individuo, la mujer es un ser endeble y defectuoso.
El pecado ofende a Dios lo que perjudica al hombre.

Dios, que es acto puro y no tiene nada de potencialidad, tiene un poder activo infinito sobre las demás cosas.
Justicia sin misericordia es crueldad.

El estudioso es el que lleva a los demás a lo que él ha comprendido: la verdad.

El ser de las cosas, no su verdad, es la causa de la verdad en el entendimiento.

Lo que se recibe se recibe al modo del recipiente.

Guillermo de Ockham:

Biografía
Filósofo escolástico y escritor polémico del siglo catorce, nacido en o cerca del pueblo de Ockham en Surrey, Inglaterra, aproximadamente en el 1280; probablemente murió en Munich, alrededor del 1349. Se dice que estudio en la Universidad de Merton, Oxford, y tuvo a Juan Duns Scoto por maestro. A temprana edad entró en la Orden Franciscana. Hacia el 1310 fue a París dónde puede haber tenido a Scoto una vez más por maestro. Aproximadamente en el 1320 se desempeñó como profesor en la Universidad de París. Durante esta porción de su carrera compuso sus trabajos sobre física aristotélica y lógica. En 1323 él resignó su silla en la universidad para consagrarse a la política eclesiástica. ".

Concepción antropológica
Ockham se caracteriza por ser un crítico demoledor de todos los sistemas filosóficos precedentes: el aristotelismo, el agustinismo y el tomismo. Este criticismo fue la actitud característica del s. XIV; su florecimiento se vio favorecido por las circunstancias sociopolíticas, pero conviene tener en cuenta otras razones filosóficas. El criticismo del s. XIV es una consecuencia de la nueva visión filosófica surgida a partir del descubrimiento del aristotelismo en el s. XIII, un sistema que nada debía al cristianismo ni a la Biblia, y que aparecía como resultado de la razón y al margen de la fe. Esta circunstancia favoreció ampliamente la idea de que la razón y la filosofía son autónomas.
La concepción de la filosofía como disciplina autónoma impulsó el criticismo: la filosofía es esencialmente crítica, revisa sus presupuestos y sus conclusiones.

Obras:

•             Scriptum in quatuor libris Sententiarum. Contiene el Ordinatio yQuaestiones in II, III, IV Sententiarum (1318 - 1323).
•             Expositio aurea super totam artem veterem: Expositio super Porphyrium; Expositio super Librum Praedicamentorum; Expositio super duos Libros Perihermeneias; Expositio super duos Libros Elenchorum (después de 1318).
•             Tractatus de praedestinatione et praescientia Dei et de futuris contingentibus (1318 - 1323).
•             Logica maior o Summa logicae (1324 - 1328).
•             Elementarium logicae o Logica media.
•             Logicae Tractatus minor.
•             Quaestiones in octo libros physicorum, (antes de 1327, probablemente 1324).
•             Philosophia naturalis sive summulae in octo libros physicorum, (1324).
•             De successivis (hacia 1324, pero algunas informaciones la consideran como obra dudosa).


Texto de Guillermo de Ockham:
Suma de la lógica, primera parte, capítulo 5.
“Por eso hay que conceder que ningún universal es sustancia, comoquiera que se le considere, sino que todo universal es una intención del alma, que, según una opinión probable, no se distingue del acto de entender. Dice esa opinión que la intelección con la cual entiendo al hombre es signo de los hombres, tan natural como lo es el gemido de la enfermedad, o de la tristeza, o del dolor, y es un signo de tal índole, que puede suponer por los hombres en las proposiciones mentales, como la palabra puede suponer por las cosas en las proposiciones orales.






CRITICA PERSONAL:



La llamada Edad Media es una época histórica que, al margen del periodo de transición (que abarca desde el s. VI al VIII d. C.), está comprendida entre los siglos VIII y XIV. Esta época está marcada por el agotamiento del legado romano y el nacimiento de un nuevo modo de pensar coincidente con el renacimiento carolingio, nacido en Francia y que posteriormente repercutirá en toda Europa. Se suelen distinguir varias etapas medievales:

 El renacimiento carolingio, circunscrito a Francia y sus alrededores (s. VIII y IX).
 El de la renovación espiritual (s. X-XII), con un área geográfica más europea.
 El de esplendor (s. XIII), que gira en torno a la universidades
.
La llamada Baja Edad Media, (s. XIV), con epicentro también en las universidades, aunque este último periodo, en cuanto a la filosofía y a la concepción del hombre se refiere, ya no es encuadrable en la época medieval, sino que abre la puerta a la Edad Moderna. Por eso es conveniente relegarla para el próximo epígrafe. En los principales pensadores de este periodo está incoada, aunque no en todos desarrollada y bien resuelta, la distinción real entre esencia y acto de ser en el hombre (Avicena, Alejandro de Hales, S. Alberto Magno, Sto. Tomás de Aquino, etc.), es decir, entre aquello que es en el hombre del ámbito del disponer y aquello que es su ser. Al tipo de filosofía de este periodo que busca el ser se la ha denominado realismo. El hombre ya no es considerado como una pieza más del cosmos -como en el periodo griego-. El alto concepto que del hombre se tiene, como centro de la creación visible, es común denominador de todos los autores. Se concibe como un microcosmos que compendia todas las notas de lo sensible y de lo espiritual.

Una característica común a los diversos autores cristianos de este periodo por lo que a antropología se refiere es que cuentan con el descubrimiento cristiano de la persona. Persona ya no es sinónimo de hombre   ,sino de cada quién. Además, conciben al hombre como un ser abierto a la trascendencia, asunto nada extraordinario en esta época, sino normal. Ello implica, a la par, una visión optimista y esperanzada del hombre, pues como enseña Zubiri “la cuestión acerca de Dios se retrotrae a una cuestión acerca del hombre”. Distinciones teóricas entre autores obviamente no faltaron (lo cual es síntoma de salud mental, pues es claro que los que menos piensan son los que más copian, y no precisamente lo mejor). Otros temas humanos tratados por los medievales fueron el ser relacional del hombre, su visión de la sociedad, de la ética y política, del lenguaje, de la vida práctica, cultura, historia, etc. Además de los pensadores mencionados más arriba destacan San Buenaventura, que concibe la vida humana como itinerario de la mente hacia Dios, y Escoto, que la percibe como el itinerario de la voluntad hacia el ser divino.

Pero no todas las concepciones medievales del hombre fueron cristianas. La filosofía árabe de los s. XI–XII, en sus más netos representantes (Avicena y Aberrees), seguramente en contra de lo que pretendían, lejos de enaltecer con su filosofía a la persona humana, favorecieron la despersonalización del hombre, por intentar identificar lo nuclear de cada quién con lo propiamente divino. En efecto, se trata de una interpretación muy peculiar del intelecto agente descubierto por Aristóteles, es decir, del conocer personal humano, pues admitían que nuestro conocer es enteramente pasivo, y que el único conocer activo es el divino, que refleja su luz en nuestras mentes como en un espejo. Sin embargo, la pasividad cognoscitiva no es humana, pues si no es el hombre el que conoce, no es persona, ya que no puede ser responsable. Con ello no sólo se volvía deleznable la antropología, sino también -como advirtió Tomás de Aquino- la ética y la política. Por su parte, la filosofía judía de esta época recibió en algún autor (Maimones es un caso prototípico) el influjo.





No hay comentarios.:

Publicar un comentario